En estos últimos días hemos asistido a la Cumbre del clima de la ONU COP 26 celebrada en Glasgow, entre cuyos actos se ha lanzado una declaración sobre la acción climática del turismo. El objetivo no sólo es aumentar la conciencia del sector sobre el cambio climático y el impacto que la industria turística pudiera tener sobre él, sino conseguir acciones concretas de forma que la industria turística se una a ese compromiso mundial de reducir las emisiones.

La Declaración de Glasgow para el turismo parte de un objetivo global: reequilibrar nuestra relación con la naturaleza. Y en esa línea se engloba el concepto de turismo sostenible, definido por la Organización Mundial del Turismo (OMT) como “El turismo que tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades”. Ese es el objetivo de la industria turística. No sólo reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera, sino contribuir de forma global a conseguir un entorno sostenible.

El respeto por los entornos naturales y la restauración de los ecosistemas no sólo forma parte de los objetivos de la cumbre del clima y de la Declaración de Glasgow, sino que es clave para el propio mantenimiento del sector. No sólo es un compromiso, sino una garantía de prosperidad y una muestra de resiliencia. Porque el turismo depende en última instancia de ello.

Y es que el concepto de turismo sostenible va mucho más allá. Porque cuando hablamos del compromiso de la industria con la sostenibilidad no sólo nos referimos al objetivo de reducir las emisiones. El concepto de turismo responsable engloba aspectos medioambientales, pero también sociales, económicos y culturales.

El esfuerzo por conservar los activos culturales y arquitectónicos propios de cada región, los valores tradicionales o la integración de las comunidades locales en las actividades turísticas son sólo algunas de las prácticas que el sector ha ido incorporando de forma paulatina en los últimos tiempos y que se engloban en ese concepto de turismo sostenible. Como también lo es el consumo responsable, que prioriza el uso de productos autóctonos y de proximidad.

Según la Declaración de Glasgow, el Turismo puede liderar las transformaciones hacia un futuro de bajas emisiones de carbono. Pero también hacia un futuro en el que el respeto por la autenticidad sociocultural, el consumo responsable y el respeto al medioambiente sean claves a la hora de escoger destino. Porque no sólo las empresas turísticas, sino también los consumidores han tomado conciencia de la importancia que el factor ambiental puede tener en todos sus ámbitos. Sobre nuestro bienestar personal, social y económico. También a la hora de escoger destino.

El turismo tiene la capacidad de transformar todas esas acciones en experiencias significativas, que enriquezcan y fomenten unas prácticas turísticas sostenibles. La industria del turismo tiene la capacidad de integrar a todos los sectores de la economía. Por eso, en la medida en la que la industria sea capaz de incorporar realmente esas prácticas, estaremos algo más cerca de cumplir el objetivo de la Declaración de Glasgow.

Mónica Julve

Abogada

mjulve@monlexabogados.es



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