Viajes combinados e insolvencia

El último vuelo de repatriación de los clientes de Thomas Cook aterrizó el pasado 7 de octubre en el aeropuerto de Manchester. La reciente quiebra del turoperador británico ha resultado ser uno de los mayores test para la protección del consumidor frente a la insolvencia de un organizador de viaje, prevista en el artículo 17 de la Directiva (UE) 2015/2302 relativa a los viajes combinados y a los servicios de viaje vinculados. Un «organizador» corresponde a un empresario que combina y vende u ofrece viajes combinados, directamente o a través de otro empresario o junto con él.

Dicha Directiva exige a los Estados miembros que garanticen que los organizadores establecidos en su territorio garanticen el reembolso de todos los pagos efectuados por los viajeros o en su nombre en la medida en que los servicios pertinentes no se realicen como consecuencia de la insolvencia del organizador. Si el transporte de pasajeros está incluido en el contrato de viaje combinado, el organizador debe haber constituido una garantía que cubra, en caso de insolvencia, los costes de repatriación del viajero y el alojamiento del viajero antes de su repatriación.

En el momento de la contratación, el viajero tiene que recibir información sobre la garantía, y cuál es la entidad garante en caso de insolvencia. Los hoteles españoles que alojaban a clientes de Thomas Cook fueron informados de que el coste del alojamiento iba a ser cubierto a través del “Air Travel Trust (ATT) Fund/ Air Travel Organiser’s Licence” (ATOL). La cobertura ATT/ATOL requiere que los miembros del ATOL ingresen una comisión de 2,50 libras esterlinas por cada viajero, que se mantiene en un fondo gestionado por la ATT. Este fondo ha sido utilizado para los gastos de repatriación y alojamiento de los clientes británicos.

En otros países de la UE, la garantía puede contratarse con un organismo de garantía colectiva, una entidad de crédito, una compañía de seguros o una sociedad de financiación. En Holanda, el fondo de garantía (SGR) se verá afectado a nivel operativo, con miles de repatriados, pero no económicamente. En Bélgica, el Fondo de Garantía de Viajes (GFG) estimó el impacto en 20 millones de euros. En Alemania, donde no existe fondo de garantía, las compañías aseguradoras sufrirán de lleno el impacto de la quiebra.

Uno debe preguntarse si esta situación sería distinta si la quiebra de Thomas Cook hubiera ocurrido dentro de unos días, después del Brexit. En el Reino-Unido, la operación “Matterhorn” costará 100 millones de libras esterlinas. Alrededor de 60 millones de libras esterlinas saldrán del fondo ATOL, pero los restantes 40 millones de libras serán a cuenta del contribuyente británico.

Marc Ripoll

Abogado

mripoll@monlexabogados.es



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